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Ya llegó Ubuntu 9.10, un excelente sistema operativo libre y gratuito

por Pablo Fonseca Correo electrónico

 

 

 

Hace apenas minutos hasido liberada la versión oficial 9.10 de Ubuntu, un sistema operativo libre (y gratuito) que ya hemos comentado no solamente en este blog, sino también en las páginas noticiosas de La Nación.

Yo ya lo estoy bajando y espero probarlo con calma el fin de semana antes de emitir mi opinión, pero, mientras tanto, les dejo el siguiente análisis de nuestros colegas de La Nación de Argentina.

Para quienes no están al tanto de este tema, los invito a profundizar motivándolos con una idea que publicó The Guardian sobre este tema: nunca como hoy existen tan buenas versiones de sistema operativo de dónde escoger: Windows 7, Snow Leopard y Ubuntu 9.10. De ellos, solo Ubuntu es gratis y puede ser probado en las computadoras PC más "viejitas" con total confianza.

 

Primer encuentro con Ubuntu 9.10, por Ariel Torres.

Tenía que probar un disco de estado sólido (llamados SSD, por sus siglas en inglés) y un amigo estaba hablándome maravillas sobre el Ubuntu 9.10 por el teléfono. Hasta donde sabía, la 9.10 no estaba todavía en la calle. Excelente, entonces: territorio nuevo. ¡Me encanta! El siguiente viernes (esto es, hoy) publicaría una primera impresión de la más nueva de las distros de Ubuntu.

El miércoles, por fin, tras haber despachado lo más urgente de la semana, desarmé mi máquina de ensayos aquí en el diario, desconecté el disco rígido, enchufé el SSD (un Kingston de la serie V) y la volví a arrancar con el CD de instalación de Ubuntu 9.10. Había bajado la versión preliminar un rato antes y quemado la imagen en un CD-R.

Aunque el nuevo Ubuntu saldrá oficialmente el 29 de este mes, el código ya está congelado y se puede bajar una edición preliminar ( beta en la jerga) que se parece mucho a la final. Pese a las comprensibles advertencias de los desarrolladores, esta beta no sólo no causó problemas, sino que, salvo casos muy especiales, hizo honor a la legendaria robustez de Linux.

 


Rewind, please

Si usted encuentra que los párrafos anteriores suenan a brote psicótico, abuso de sustancias ilegales o simple insolación, está en lo cierto. Suenan incomprensibles. Pero espere, no se vaya. Lo que sigue puede resultarle de mucho interés. Sólo hace falta aclarar algunas cuestiones lexicales. En general, es más fácil de entender la informática que su jerga.

Ubuntu es un Linux, sistema operativo de software libre basado en Unix para computadoras con chips Intel y AMD. Para las PC convencionales, en otras palabras; esas que están por todas partes y que usualmente vemos con alguna versión de Windows. (Sí, hay, hubo y posiblemente siga habiendo Linux para otros microprocesadores, pero la idea original de Linus Torvalds en 1991 fue desarrollar un clon de Unix en su 386. Las PC con Intel y AMD, además, tienen el 90% del mercado de las computadoras personales.)

Una distribución - distro , en la jerga- es la forma en que Linux llega a los usuarios. Hay varias distros de numerosas empresas y organizaciones, desde la corporativa Red Hat (que cotiza en Bolsa) hasta las más amigables Ubuntu y Mandriva, o la políticamente correcta Debian.

Desde hace mucho tiempo Ubuntu se ha convertido en mi favorita. Primero, porque su concepto es de lo mejor que le ha pasado a Linux en años; es decir, que usar este sistema no requiera tres doctorados en ciencias de la computación. Segundo, porque lo están logrando.

El plan de Mark Shuttleworth funciona cada vez mejor. Ahora, y desde hace ya un tiempo, es posible poner un Linux en una PC y hacer andar todo de entrada, sin pagar un centavo, sin leer docenas de páginas y sin visitar foros hasta perder la visión periférica; sin otro trámite, de hecho, que bajar un archivo desde www.ubuntu.com y quemarlo en un CD.

La versión 9.10 es una soberbia demostración de esta tesis.

 

Play

Para estas pruebas seguí los pasos que daría alguien que nunca ha usado un Linux. Entré en www.ubuntu.com
y descargué el instalador. Este archivo no tiene la extensión .EXE que solemos ver en los instaladores de software, sino .ISO. ¿Por qué? Porque es una imagen de disco. ¿Qué significa eso? Nada del otro mundo, aunque el e-monje promedio impostará la voz cuando hable de imágenes de disco y añadirá un gesto levemente condescendiente que significa vos no entendés de estas cosas, dejámelo a mí .

La clase de actitud que Ubuntu intenta desterrar, precisamente. Vamos. No es matemática cuántica. Una imagen de disco es un archivo que, grabado correctamente en un CD o DVD, reproduce una estructura de carpetas y archivos. Por ejemplo, la del software de instalación de Ubuntu.

En este caso grabé en un CD la imagen, llamada ubuntu-9.10-beta-desktop-i386.iso , con el software gratis para Windows CD Burner XP ( http://cdburnerxp.se/
); en unos diez minutos tenía preparado el compacto para empezar la instalación; es todo lo que se necesita, dicho sea de paso. El único cuidado que hay que tener es elegir en el software para quemar CD la función de grabar imágenes de disco , y usar efectivamente un CD; un DVD no servirá.

Ahora tenía que desconectar el disco duro con Windows y poner el disco de estado sólido, que estaba vacío.

Poner el SSD no fue tan sencillo. La máquina donde pretendía hacer la prueba carecía de cables SATA. No es la más moderna del grupo. De hecho, podría decirse que es obsoleta: una Pentium 4 a 2,8 GHz con 1,5 GB de RAM. Pero es exactamente la clase de equipo que no me mentiría respecto de la velocidad del nuevo Ubuntu. Es fácil que algo marche muy rápido con una megabestia de múltiples núcleos con tres docenas de gigabytes de RAM. Pero muchos lectores no cuentan con ese hardware y los resultados terminan siendo engañosos y decepcionantes. Además, esa castigada P4 es donde vengo probando Windows 7. Si el 7 anda bien ahí, ¿por qué no Ubuntu 9.10?

Como fuere, había perdido los cables de datos y alimentación SATA de la veterana PC, y no iba a ir a casa a buscar un reemplazo. En lugar de eso pedí auxilio a mis amigos de sistemas aquí en el diario y en un par de minutos había enchufado el SSD al primer puerto SATA. Desconecté el disco duro IDE, cerré el gabinete y volví a conectar todos los cables externos, mientras pensaba en que algo tenía que salir mal, no podía ser tan sencillo.

En realidad, siguió siendo sencillo. Configuré el Setup (o BIOS , como también se lo llama) de la PC para que arrancara desde el CD (y no desde el disco fijo); ésta es la práctica normal para colocar cualquier sistema en una PC, desde Linux hasta Windows 7. Unos segundos después estaba en la pantalla para elegir el idioma de la instalación. Opté por el inglés (no siempre las traducciones reflejan la forma en que llamamos aquí a las cosas) e inicié el proceso de colocar Ubuntu en el SSD a las 15.01.

Tras elegir idioma, teclado y zona horaria, y luego de particionar manualmente el disco, le di OK a todo y en menos de 10 minutos me encontré con que ya casi había terminado de instalarse. A las 15.11 tenía Ubuntu listo en pantalla. Tiempo récord, es verdad, pero el crédito debe ir para estos discos de estado sólido, que vuelan. En la práctica, se instalaron 167.721 archivos por un total de 3.2 GB; con un rígido común eso hubiera llevado un rato mucho más largo. Lo probé esa noche en un equipo casi idéntico, pero con disco rígido convencional. La instalación tardó unos 25 minutos.

Una de las cosas geniales de Linux en general y de esta distribución en particular es que no sólo tenía el sistema operativo listo, sino también casi todas las aplicaciones que necesitaba: un navegador ( Firefox 3.5.3 ), el chat ( Empathy 2.28 ), procesador de texto ( OpenOffice 3.1 ), organizador de fotos ( F-Spot 0.6.13 ) y editor de imágenes ( GIMP 2.6
). Lo único que necesitaba para estar en idénticas condiciones que media hora antes con Windows 7 era importar los archivos de diccionario y autocorrección de OpenOffice , cosa que hice desde Gmail, y enseguida estaba escribiendo estas líneas.

 


Casi perfecto

En ambas máquinas, Ubuntu reconoció todo el hardware e instaló los controladores adecuados, excepto en el caso de los que son de código
fuente cerrado. Por lo tanto, tuve que ir a Sistema> Administración> Controladores de hardware y activar los drivers de la tarjeta de video (Nvidia en ambos casos). En el equipo del diario, todo marchó bien y la pantalla quedó correctamente configurada y con los efectos visuales llamando la atención de mis colegas por aquí. En casa, como siempre ocurre, no hubo forma de que se entendiera con el monitor LCD, así que tuve que editar el archivo de configuración xorg.conf a mano. Como en los buenos viejos tiempos...

Fuera de este tropiezo, que podría aguarle la fiesta a quien recién llega a Linux, todo lo demás, incluida la red inalámbrica y la placa de sonido, funcionó a la perfección. Ya me había ocurrido con la versión 9.04. Con tan pocos problemas casi estaba empezando a aburrirme. Así que empecé a disparar programas y tratar de colgar la pobre máquina. Nada, se mantuvo en sus trece y, excepto Empathy , que se puso a hacer algunas cosas raras, no tuve nada con qué entretenerme.

Pasé entonces a configurar el Escritorio . Los muchachos de Compiz están más locos que nunca, y me encanta. El cubo de Escritorio sigue siendo la mejor solución que he visto para operar con varios espacios de trabajo; ahora tiene más adornos y cosas extravagantes. Algunos de los efectos son muy bellos, pero los termino desactivando porque interfieren con mi atención.

Sigue siendo una mala idea poner algunos protectores de pantalla que utilizan aceleración 3D. Son atractivos, pero pueden colgar el sistema. Lo he visto muchas veces, y ahora se repitió. Ignoro la razón; posiblemente, temperatura. La pantalla negra y los screensavers menos exigentes no causan problemas.

Fui a ver si existían actualizaciones. Sí, claro. había más de 400, lo que es comprensible, dado que se trata de una beta. Con una versión final este número sería completamente inusual, aunque el ritmo de actualización de Linux es muy rápido y ésta es una de sus
características más valiosas.

Antes de irme dejé el equipo actualizando y supuse que me encontraría con algún mensaje desagradable al día siguiente. En lugar de eso, el jueves la pantalla decía que las correcciones se habían instalado sin novedad.

En total, una de las mejores distribuciones de Linux que he visto en más de una década: fácil de usar, rápida, bella, muy compatible,
completa, libre y gratis.

 


Opciones para mudarse

¿Para quién es este Ubuntu? Para cualquiera que se sienta más o menos cómodo explorando un sistema nuevo y no necesite ejecutar programas de Windows. El fundamentalista dirá aquí que se pueden correr programas para Windows desde Linux usando Wine . Sí, es verdad, pero es mucho más fácil propalar esta Verdad Revelada que usar sin problemas aplicaciones de Windows dentro de Linux. Cuidado. Esto es software, está hecho por humanos y la fe irracional no sirve para nada. Más bien al revés.

Fuera de estos casos, Ubuntu ofrece todas las herramientas que usamos a diario en un entorno cada vez más amigable y agradable. Hay muy buen soporte técnico en el sitio Web y suficientes usuarios veteranos dispuestos a dar una mano, al revés de lo que ocurría hace diez años, cuando la pregunta básica era respondida con rispidez, si acaso respondían. Esta cultura, alguna vez sostenida con orgullo, está cambiando. Afortunadamente, debo decir, porque si Linux no consigue poco a poco conquistar a una parte del público general, seguirá recluido en el ambiente corporativo y profesional. No está mal. Pero se merece más.

La 9.10 es una demostración clara de que es posible para Linux llegar hasta las personas que no sólo no entienden de computación, sino que hacen cosas infinitamente más importantes que programar, compilar, depurar o configurar. Y no hablo de médicos, músicos, escritores y filósofos; hablo del que tiene una vida, ha fundado una familia, encuentra un millón de problemas por resolver cada día y, como premio, se ve obligado a leer 50 páginas de texto hermético para hacer andar el chat. O el monitor.

Esto es lo mejor de Ubuntu, y en particular de la versión 9.10. Como reza su slogan, es un Linux para humanos.


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Intel ofrece Moblin, "una nueva generación en sistemas operativos"

por Pablo Fonseca Correo electrónico

Pocas veces tiene uno el gusto de escuchar sobre dos excelentes nuevas versiones de sistemas operativos libres casi mismo tiempo.

Mientras preparaba mi artículo la semana pasada sobre OpenSolaris, Intel nos sorprendió con la llegada de una nueva versión de prueba Moblin, su sistema operativo de código abierto especialmente diseñado para netbooks.

El futuro cercano de la computación personal estará cimentado en un aparato muy parecido a una netbook: algo pequeño, liviano y con conexión a Internet que nos permitirá estar en contacto con la nube, de donde obtendremos programas, documentos y todo lo que necesitemos.

Aunque hable de "futuro cercano" la verdad es que buena parte de mi presente ya se rige por esas nuevas reglas, con las cuales estoy completamente de acuerdo.

Pues bien, tengo que ser completamente sincero con ustedes y aclarar que no tengo una netbook extra en la cual bajar y probar a gusto, con total despreocupación, este sistema operativo.

Así que me he dado a la tarea de revisar videos y distintas páginas web, además del sitio oficial -lógicamente- y lo primero que tengo que decir es que Moblin va por buena camino para convertirse, como se promociona, en "una nueva generación en sistemas operativos".

Todo entra por la vista y el primer cambio tiene que ver con el escritorio: nada que ver con Windows, nada que ver con Ubuntu y nada que ver con el OpenSolaris. Es una interfaz sencilla y muy moderna, con íconos muy estilizados y pocas letras. Da la idea de que de verdad es algo nuevo.

Los íconos de Moblin nos llevan de manera directa a las aplicaciones que más utilizamos: entiendase Internet, mensajería y correo, imágenes (fotos con los amigos) y audio (música archivada). Las redes sociales también están ahí, no podría ser de otra manera.

Los usuarios promedio vemos esto, pero lo realmente importante es lo que está detrás, lo que sustenta todo este sistema. Eso que no podemos ver implica que la arquitectura de Moblin está basada en un kernel Linux con algunos componentes conocidos en los sitemas de este tipo como gstreamer, d-bus, cairo, pango, GTK+ y QT. Se agregan otros específicos de Moblin para poder crear aplicaciones que operen en pantallas pequeñas, con bajo consumo de energía y así aprovechar este tipo el hardware de una netbook.

¿Con qué se come todo eso? Muy sencillo: ¿se imagina que pasen cinco segundos entre el momento en que usted enciende la máquina y el momento en que puede utilizarla? Aunque le parezca imposible, eso ya se puede realizar con el Moblin en computadoras Acer, como lo demuestra este video:


 


Moblin funciona en cualquier netbook con un procesador Intel y, si usted lo puede probar directamente, ojalá nos pueda brindar sus comentarios.


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OpenSolaris: sistema operativo abierto de Sun Microsystems

por Pablo Fonseca Correo electrónico

 

Sun Microsystems se embarcó hace algún tiempo en un proyecto al que parece tenerle mucha fe: un sistema operativo abierto.

OpenSolaris es una especie de versión libre del Solaris. Creo que no es necesario profundizar en las bondades del software libre y sus ventajas frente al software privativo, que reina en la mayor parte de nuestra vida cotidiana, porque ya lo he hecho en posts anteriores y muchos visitantes a este blog han discutido del tema con profundidad y propiedad.

En este caso, se menciona como "código abierto" porque es una variante del software libre que tiene algunas pequeñas diferencias, la más notable de ellas, según leí, que Sun Microsystems controla las distribuciones (sin que dejen de ser libres, claro).

En fin, aunque sigo creyendo que Ubuntu es la mejor forma de conocer un sistema operativo libre y muy amigable para quien solo conoce el Windows de Microsoft... ¿por qué no se atreve a probar un poco de OpenSolaris? ¡Es bueno estar siempre al día! Y bueno, a los amigos que saben de programación sin lugar a dudas este SO les ofrecerá un reto especial y los podría entretener muchas horas.

Prácticamente lo único que necesita es un poco de tiempo para bajar el archivo de unos 700 Mb y un quemador de CD para tener su versión ejecutable desde ese disco, sin tocar nada de su computadora si así lo quiere.

Aunque formalmente está pensado para construir y fomentar una comunidad de desarrolladores alrededor de las tecnologías del sistema operativo Solaris, los usuarios promedio como usted y yo nos podemos beneficiar si tenemos una máquina viejita a la que podríamos alargar un par de años su existencia si le borramos todo lo que tiene y le instalamos un SO liviano, como este.

La versión 2009.06 está bien fresquita, salió el 1 de junio, así que podrá probar lo más reciente.

Yo le di un vistazo y les tengo que contar que es rápido y visualmente similar a Ubuntu. Trae software libre incluido como el Firefox para navegar por Internet y, como ahora estamos cada día usando más programas en la nube, pues con esto ya podemos hacer prácticamente todas las tareas cotidianas.

Eso sí, si quiere este sistema operativo para algo muy específico (por ejemplo, editar video, hacer llamadas por Internet), creo que tendrá que buscar con calma un rato para saber si en Internet hay sotfware que usted pueda bajar libremente y utilizarlo en OpenSolaris. Este sistema operativo tampoco es recomendable para cargar videojuegos muy pesados.

Cada día espero con más ansias el sistema operativo libre que ponga a la mano, de forma sencilla y para el usuario promedio, estas facilidades que para muchos son una necesidad.

OpenSolaris Corre en máquinas de 32 o 64 bit. Se recomienda 512 de RAM y espacio en el disco de 3 Gb. Si de casualidad no reconoce algo, aquí está la lista del hardware que soporta: http://www.sun.com/bigadmin/hcl/data/os/


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Ubuntu, el sistema operativo abierto, llega a sus cinco años

por Pablo Fonseca Correo electrónico

 

 

 

Ubuntu es un sistema operativo libre que nació hace cinco años. Cumple funciones similares al Windows de Microsoft o al Mac OS de Apple, con la pequeña gran diferencia de que está basado en Linux y es software libre.

Al ser software libre, las personas puede mejorarlo, adaptarlo, distribuirlo y utilizarlo, sin restricciones y de forma gratuita.

Ubuntu ha ido ganando renombre durante los últimos años por su facilidad de uso y su interfaz amigable: usted puede probarlo sin realizar un solo cambio en su máquina y la máquina le mostrará un escritorio familiar a Windows o a Mac OS.

Actualmente, Ubuntu es usado por unos 100 millones de personas en todo el mundo y está dejando a su dueño, el surafricano Mark Shuttleworth -el segundo turista espacial de la historia-, $30 millones al año. El modelo de negocio detrás de esas ganancias es el soporte que se brinda a las compañías que usan Ubuntu en sus servidores, además de que ya existen compañías como IBM y Dell, que venden sus máquinas con Ubuntu preinstalado y también deben pagar para adaptar el software.

En una nota de La Nación ya habíamos presentado este sistema operativo hace casi un año, pero él mantiene su actualidad para quienes quieran aprender a instalarlo, lo cual es casi tan fácil como instalar cualquier otro programa, aunque se necesita un poco más de tiempo.

Para el usuario promedio, quien no es ingeniero, especialista ni "linuxero", Ubuntu es la mejor manera de conocer el potencial de Linux y los verdaderos alcances del software libre.

Muchas de las famosas netbooks (mini computadoras portátiles) ya están incluyendo Ubuntu, lo cual las hace aún más baratas y las personas parecen estarlo aceptando con agrado.

No obstante, uno de los grandes retos que Ubuntu deberá afrontar es lo que parece ser la inminente llegada de un sistema operativo para computadoras basado en el Android de Google, el cual fue pensado para teléfonos celulares pero que está a punto de dar este salto.

He podido probar este sistema en el modelo Neo de la empresa Koolu y creo que realmente tiene un gran potencial. Al igual que Ubuntu, es un sistema libre, que puede ser mejorado y adaptado. El punto a favor está en el gigantesco poder y nombre de Google, algo que podría afectar Ubuntu en el corto plazo.

Si usted es de las personas que prefiere navegar en Internet con Firefox, reclama por la gran cantidad de virus que atacan el sistema Windows o le desagrada lo lento que carga en algunas ocasiones -por ejemplo- no hay razón para que no tenga instalado Ubuntu en su máquina.

Claro está, no le recomiendo desinstalar del todo Windows: sigue siendo elemental para correr gran cantidad de programas que podría extrañar o cuyo equivalente para Linux no satisfaga sus expectativas.

También le recomiendo prepararse durante las próximas dos semanas, leer más de este tema y aprovechar la llegada de la versión 9.04 de Ubuntu, este 23 de abril, para que lo conozca.


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¿Se convertirá Windows 7 en un "Linux killer" para el usuario doméstico?

por Pablo Fonseca Correo electrónico

Lo más notable con la llegada de Windows 7 es que Microsoft realmente parece estar escuchando las quejas de sus usuarios. Esta primera versión es liviana e intuitiva, muy diferente al actual Windows Vista.

Un inmenso porcentaje del planeta (especialmente en los países subdesarrollados) aún funciona con Windows XP, la versión anterior a Vista, lo cual hace ineludible la actualización a Windows 7 cuando esté oficialmente disponible, en menos de un año.

Usted y yo como usuarios domésticos (aunque también miles de empresas) tendrán que actualizar las versiones de Windows si quieren sacarle provecho a las computadoras por algunos años más de manera segura.

No obstante, me he estado preguntando qué tanto estará pensado Microsoft en las mini-computadoras portátiles (netbooks) a la hora de dar vida a Windows 7.

Las netbooks han estado causando gran sensación en los últimos meses: son baratas, pequeñas y tiene todas las funciones básicas y un poco más. Es decir, perfectas para estudiantes, profesionales jóvenes y para quienes no hacen mucho más que escribir documentos y presentaciones y navegar por Internet.

La mayoría de netbooks que he probado funcionan con Windows XP por la sencilla razón de que, al ser máquinas más pequeñas, utilizan un procesador más sencillo que no soportaría Windows Vista.

Con la llegada de Windows 7 puede ser que las netbooks se brinquen completamente Vista y nunca lo lleguen a conocer, algo de lo cual ningún usuario se va a quejar, ¡se los aseguro!

Esto va a tener implicaciones serias para el crecimiento en popularidad que venía teniendo Linux en sus diferentes versiones. Este sistema operativo libre viene ganando terreno en el campo de las netbooks porque funciona muy bien con un procesador sencillo como el de estas máquinas y porque permite realizar funciones básicas de oficina y navegación. Además, como este software es libre, sale unos $150 más barato comprar una netbook con Linux que una con Windows XP.

¿Se convertirá Windows 7 en un "Linux killer" para el usuario doméstico? Aún no estoy convencido de ello, pero es un hecho que con estas primeras versiones de Windows 7 Microsoft está volviendo a tomar su puesto como el gigante informático del mundo que en los últimos años no supo manejar y le trajo severas críticas.

He leído críticas acerca de que, en el fondo, este Windows 7 no es más que una versión mejorada de Windows Vista y que "todo lo malo" de Windows (no dicen qué exactamente) sigue atrás.

Soy de los que creen que existen versiones de Linux muy dignas de ser tomadas en cuenta para trabajo de escritorio (me encanta Ubuntu), pero eso no me impide decir que, a como pinta las cosas, Windows 7 será también una versión -de pago- muy digna de considerarse.


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