¿Se estabilizarán las tasas de interés? (modificada)
Da un poco de pena preguntarse a estas alturas si se estabilizarán las tasas de interés (en colones) en los niveles actuales o si pronto se revertirán, como en otras veces. Pero posiblemente le dé más pena al Banco Central haber auspiciado tanta oscilación en un período de tiempo tan corto.
La inestabilidad en las tasas de interés se ha convertido en un ejercicio de pronóstico permanente en el gremio de economistas y una fuente de riesgo para los inversionistas. Si hoy, por ejemplo, se compra un título valor con una cierta rentabilidad, su precio podría variar hacia arriba si las tasas bajan, o hacia abajo si los intereses suben. Y eso produce pérdidas o ganancias por razones típicamente especulativas. La especulación consiste en predecir cuándo y por qué decidirá el Banco Central variar las tasas de interés. Es un riesgo macroeconómico para los inversionistas aún no reconocido por la Sugeval, Supen ni la Sugef.
En declaraciones recientes dadas a La Nación, recogidas parcialmente, mencioné la posible motivación política detrás de la reducción de tasas de 11,5% a 9,75%: lubricar la economía en el período electoral y cederle el campo a Hacienda para captar a un menor costo. Eso lo sostengo. Pero hay algo más. Para que la reducción sea sostenible debe ir acompañada de varios predicados adicionales.
· En primer término, para que las tasas de interés puedan encontrar su verdadero valor y eventualmente estabilizarse, el régimen cambiario y la política de intervención deberían dejar de imponerles un piso. La argumentación es esta: si la banda cambiaria superior aumenta a una tasa anualizada del 9% y las tasas pasivas para los depósitos en dólares rondan el 3%, las tasas en colones no podrían ser inferiores al 12% anual más un pequeño porcentaje para compensar el riesgo de una devaluación.
· Yo siempre he sostenido que se debería flotar la moneda (o sea, eliminar la banda superior, pues la inferior se volvió irrelevante) para que el Banco Central recupere el pleno dominio de su política monetaria, secuestrada por lo que los gringos llaman fear of floating. Si el Banco no tiene que aumentar (o disminuir) la emisión para comprar (o vender) divisas, puede programar mejor su expansión monetaria para hacerla concordar con el crecimiento del PIB. Y noten que todavía no estamos hablando de inflation targets, sistema novedoso y efectivo para controlar la inflación, pero que aún está en mesa de dibujo. Inflation targets también exige abandonar la flotación.
El Banco Central hoy (19/10/09) me da la razón. En declaraciones a La Nación dijo su Presidente Ejecutivo: " El comportamiento del mercado cambiario es interesante. Llevamos nueve semanas donde el Banco no interviene en el mercado cambiario, con n tipo de cambio con altos y bajos (0 sea, está flotando, agrego yo) pero que ha andado relativamente estable. Las expectativas de devaluación son relativamente menores. Eso abre algnos espacios para ir acomodando las tasas de interés nominales a la baja, sin mucho abuso..."
· Efectivamente, las cotizaciones en el mercado cambiario se han mantenido dentro de las bandas y el Banco Central no ha intervenido durante nueve semanas y media (como el título de la excitante película protagonizadas por la sensual Kim Basinger y el enigmático Mickey Rourke). Muchas cosas (prohibidas para mayores) pueden suceder en las próximas nueve semanas y media en el mercado cambiario.
· Si el tipo de cambio siguiera bailando desnudo dentro de las bandas, sin el ropaje del Banco Central; y si, además, el Banco siguiera una política monetaria prudente, sin expansión monetaria por razones políticas, las tasas de interés se podrían estabilizar.
· En apoyo de la tesis anterior, hay que decir que las tasas reales de interés son muy altas, por lo que se justificaba una reducción de las tasas nominales. Si se toma en cuenta la inflación pasada, alrededor de 5,5%, y las tasas actuales son del 9,75%, hay un pequeño margen para reducirlas aún más. Pero si se considera la inflación futura, donde las expectativas señalan un 8% para el 2010, ya prácticamente no habría margen para reducirlas aún más. Más bien, podrían, incluso, subir si la demanda de divisas aumenta conforme se recupera la economía.
- El otro factor que podría poner presión en las tasas de interés es la necesidad de mayor captación que tiene el Ministerio de Hacienda. Conforme aumente el déficit fiscal, mayor será la presión sobre las tasas de interés (a menos, claro está, que el Central convalide las necesidades fiscales con mayor liquidez). Pero la inflación, en ese caso, podría aumentar y presionar, de nuevo, las tasas de interés.
- Como ven, el Banco Central tiene la papa en la mano. Si efectivamente sigue políticas monetarias prudentes y se abstiene de intervenir en el meercado cambiario, se podrá consolidar la baja en las tasas de interés. La duda, sin embargo, es que en el programa Macroeconómico se contemplan tasas de expansión de la liquidez my superiores al crecimiento real esperado del PIB. Por eso los economistas no tenemos más remedio que tratar de adivinar.
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2 comentarios


18/10/2009 09:43:43 am, 