Costa Rica

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Las dos caras de la desigualdad

por Jorge Guardia Correo electrónico

El feo rostro de la desigualdad se hizo presente, de nuevo, en la sociedad costarricense, acompañada de dos primos hermanos: el desempleo y la pobreza. La primera, medida por el coeficiente de Gini, era ya bastante fea, pues se ubicaba en  0,424 en el 2008 pero con la crisis del 2009 subió a 0,439, lo que significa que la distribución del ingreso se volvió más desigual. El desempleo, por su parte, subió a 7,8% en el 2009 y la pobreza creció a 18,5%. La pregunta, repito, es cómo reducir esas variables de manera elevada y sostenida para hacer de Costa Rica una sociedad más justa y próspera.

Tal y como dije anteriormente, para mí el desempleo, pobreza y desigualdad guardan una gran correlación entre ellos y, a la vez, se relacionan con otras variables muy importantes que las afectan para bien o para mal: producción e inflación. Pero hay economistas que piensan lo contrario: el crecimiento del PIB no necesariamente conlleva mayor generación de empleos de calidad que permitan el ascenso de los más pobres. He aquí un dilema fundamental.

Si aceptamos esa tesis, habría que desechar las políticas para crear un panorama propicio para la inversión nacional y extranjera (clima de negocios), y evitar que los recursos fluyan libremente en el mercado para mejorar asignación de recursos y activar la producción. Adiós a la eficiencia y productividad. También tendríamos que desechar esas mismas políticas de crecimiento pues, según ellos, propician la desigualdad toda vez que las nuevas remuneraciones generadas favorecen a los más ricos. Ergo, al carajo el crecimiento del libre mercado; es el Estado el nuevo Chapulín Colorado.

Yo no me apunto con esa tesis, por más redentora que parezca. Creo firmemente que, a pesar de la crisis, el sistema del libre mercado seguirá cumpliendo una función social trascendental, pues le asigna mayor remuneración al que más aporta a la sociedad. Y ese incentivo es el único capaz de lograr mayores niveles de producción, empleo y salarios crecientes. Además, creo que controlar la inflación permitirá preservar el nivel real de los salarios e impedirá que la pobreza y la desigualdad aumenten.

Mientras que el Estado de la Nación aboga por una política de salarios mínimos crecientes para aumentar los salarios y disminuir la pobreza, yo pienso que sería mucho más efectivo y sostenible aumentar la producción y controlar la inflación para defender a los trabajadores. La teoría económica dice claramente que si el estado impone leyes de remuneración salarial por encima del equilibrio del mercado, en vez subir el salario real, más bien aumenta el desempleo, y eventualmente suben los precios por el efecto en los costos de producción. La evidencia más reciente da señales en esa dirección.

La última Encuesta de Hogares del INEC revela que el desempleo, pobreza y desigualdad se afectan por el crecimiento del PIB y el nivel de inflación. Señala que durante el período comprendido entre 2007 y 2008, cuando el PIB crecía a tasas vigorosas, bajaron el desempleo y pobreza. La pobreza no bajó más a pesar del incremento en el nivel nominal de los salarios, porque la inflación fue muy elevada en esos dos años. En cambio, en 2009, cuando la expansión de la producción fue negativa (-1,3%), subieron el desempleo (de 4,7% a 7,5%) y la pobreza (de 17,7% a 18,5%). Además, subió la desigualdad. Habría que aclarar, desde luego, que la desigualdad no depende únicamente de esas dos variables, sino de muchas, y que la pobreza no subió más en el 2009 gracias a la reducción de la inflación, que pasó de 14% a 4% (anualizada).


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4 comentarios

   
Comentario De: alberto bremner [Miembro] Correo electrónico
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La pobreza, educación y la investigación
Considero que la pobreza en nuestro país difícilmente se va a eliminar; tal vez, a mediano plazo se logre atenuar mediante la transferencia de fondos con programas específicos y desde el gobierno. A largo plazo, debe ser la educación la que rompa el círculo de la pobreza, desempleo y desigualdad. Cada generación que obtenga mejor educación dará un salto cualitativo de los que vayan naciendo en nuestro país. El problema está en como lograr educación de calidad para los que acceden a la educación pública, que es la receptora, a su vez, de todos los problemas que genera la pobreza en los hogares: mala nutrición, violencia intrafamiliar, poca contención familiar; en fin, toda la problemática psicosocial que dificulta los procesos de enseñanza y aprendizaje. A esto es lo que llamo el círculo de la pobreza. Sería interesante que el Informe del Estado de La Nación se planteara algunos estudios cualitativos para saber cómo piensan los pobres de este país. A lo mejor, esta información nos haga replantéanos algunas posiciones, principalmente a todos los involucrados: economistas, sociólogos, educadores, etc. Por cierto, la ganadora del Premio Nobel de Economía, 2009, es una politóloga (la señora Eleonor Ostrom)…estudió la gobernanza de los fondos de recursos comunales: Ni privado ni público. Tal vez, arroja algunas luces, para ver la solución de problemas desde otros ángulos… ¿No necesitaremos algo de eso en nuestro país?

07/11/2009 @ 13:33
Comentario De: Pablo Torre [Miembro] Correo electrónico
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Vision pais
La cura más efectiva contra la igualdad es la educacion. Una educacion pública de calidad hace que la fuerza de trabajo pueda ser muy especializada en labores de alto valor agregado. El estado en CR es sumamente ineficiente, desperdicia recursos, tiene un puente listo para instalarse guardado en bodega 7 años en vez de utilizarlo... solo en el costo de bodegaje de ese diminuto artículo, cuánto dinero se habría gastado... eso sin mencionar el costo de oportunidad que nace de no cambiar el puente viejo. El estado costarricense requiere una auditoría, partida por partida. Reducir los gastos superfluos y enfocarse en llevarnos a una visión-país. ¿Cuál es la visión país? Eso le toca proponerlo a los candidatos. ¿Hacia dónde nos quieren llevar? ¿Cómo quieren solucionar los muchos problemas que nacen del desperdicio estatal? ¿Cuál es la Costa Rica que ven nuestros ilustres candidatos dentro de 5, 10, o 30 años? ¿Qué reformas puntuales quieren implementar a corto y mediano plazo para llevarnos a esa visión?


07/11/2009 @ 22:49
Comentario De: Janina Fernandez [Miembro] Correo electrónico
Comentando el comentario de Jorge Guardia
Hace unos años , cuando los sociólogos y economistas afirmaban que la concentración del ingreso y la riqueza en Costa Rica , mostraban una tendencia a que los ricos fueran cada vez más ricos y que las clases medias se estancaran o no incrementaran sus ingresos en forma sustancial … esos eran datos . Pero hoy el rostro de la concentración y por ende el de la desigualdad es evidente a la vista . Puedo coincidir con Jorge Guardia en que desempleo, pobreza y desigualdad son rostros de una misma tríada y puedo coincidir en que el crecimiento económico y una inflación controlada son fundamentales para generar empleo y mantener más o menos en las mismas tasas la pobreza … No coincido en que todo crecimiento del PIB se traduce en más empleo y de mejor calidad. Por supuesto que no se puede hacer chocolate sin cacao y que es necesaria la inversión nacional y extranjera, pero es una inversión que debe estar dispuesta a redistribuir parte de sus ganancias por la vía de los salarios con su correspondiente pago de cargas sociales y de impuestos sobre las ganancias , como sucede en cualquier sociedad desarrollada . También vale la pena preguntarse sobre qué tipo de inversión propicia un mejor desarrollo. Pongo un ejemplo: los call centers , emplean a los jóvenes que tiene minimamente un bachillerato , manejo de los paquetes básicos de internet y una base fluída de ingles… pero esos jóvenes están sometidos a horarios cambiantes que responden a...
las necesidades de esas empresas y por tanto esos jóvenes no pueden estudiar ni desarrollar sus capacidades. Son robots que contestan lo que les enseñan en cada empresa, sin ningún margen para la creatividad ni el desarrollo personal. Yo sé que ese es el empleo que tenemos, pero ¿Es ese el empleo que queremos?
Finalmente, lo que sí realmente me parece el cuento del Chapulín Colorado, pero al revés, es la afirmación de quienes ganan mejores remuneraciones son los que más aportan a la sociedad. Eso no es real. Los que ganan mejores remuneraciones son los que se logran emplear en las grandes empresas … y su utilidad a veces no pasa de ser un eficiente tramitador de papeles y un yes man … sin ninguna iniciativa particular, pero sí con una capacidad para adaptarse a lo que la empresa espera de él o de ella.
Probablemente la ecuación para combatir la desigualdad esté en una mezcla de lo que dice don Jorge y lo que afirma el Estado de La Nación: aumentar la producción, tratar de que la inflación no se dispare (eso es control del Estado, no es magia) y lograr una política de mayor distribución del ingreso por la vía de los salarios mínimos crecientes que permitan a las familias una movilidad social ascendente y no seguir marcando el paso en el mismo sitio o retrocediendo en la estratificación social: desde clases medias hacía nuevos pobres.
En todo caso, pareciera que la realidad nos está indicando que ya es hora de plantearse nuevas preguntas para el desarrollo económico en países como el nuestro, de desarrollo medio , con propensión a irse al desbarrancadero .
Cada vez me resulta más evidente que la Costa Rica de hoy se parece cada vez más a El Salvador de las once familias.
08/11/2009 @ 10:25
Comentario De: Jorge Fallas [Miembro] Correo electrónico
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La diferencia entre quintiles
Viendo la Encuesta de Hogares en lo que respecta a los niveles de ingreso por quintil y características de dicha población, resaltan ciertas cifras. Por ejemplo, la escolaridad promedio de las personas en edad de trabajar del quintil 1 (Q1) o más pobre es de 5,96 años. Es decir, en promedio, apenas logran terminar la escuela. Para las familias del Quintil 5 (Q5) el promedio es 12,62 años. Los ocupados por hogar en el Q5 es 0,97 en promedio. En el Q5 es 1,74. Además, la tasa de desempleo es 20,4% para el Q1 y sólo 2,4% en Q5. Por ende, las políticas que pueden disminuir la desigualdad son aquellas que logren incrementar la escolaridad de la población de más bajos ingresos (y que permitan adquirir mejores aptitudes), a la vez de eliminar restricciones a la contratación de trabajo, que no protegen a las personas que no tienen acceso al empleo, sino a aquellas que ya lo tienen. Ergo, elevar el salario mínimo es contraproducente. Sería mejor eliminarlo. Además, permitir la flexibilidad en horas laboradas, todo lo cual permitirá el acceso más rápido al mercado laboral de aquellas personas con menores capacidades, que son generalmente las que tienen niveles de educación más bajos. Así, esto les permitiría…
adquirir experiencia y conocimientos, que les ayudará a subir en la escala salarial. Medidas redistributivas deberían aplicarse a nivel de gasto del gobierno, y no de tributario: un sistema fiscal simple con un tramo exento y una o dos tasas marginales eficiente y, a la vez, equitativo (mayores ingresos pagan mayor proporción de impuesto). El gasto con programas como Avancemos, que son subsidios dirigidos a la población más vulnerable, son más eficientes y van a la raíz del asunto. La envidia no es buena consejera.




09/11/2009 @ 02:09

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