Primeros frutos de la flotación
Hace casi dos años, cuando se iniciaron las bandas cambiarias, yo las apoyé como medida transitoria hacia un nuevo régimen de flexibilidad cambiaria. En esa oportunidad (en realidad, fueron varios los artículos), les dije claramente a los lectores que, exceptuando la dolarización, el único régimen cambiario capaz de reducir la inflación y bajar las tasas de interés era la flotación. ¿Qué ha pasado desde entonces?
Bueno, el Banco Central tiene ya nueve semanas y media de no intervenir en el mercado cambiario. ¿Cómo se llama eso? Flotación. Las cotizaciones en el mercado cambiario en ese corto pero significativo período sí se han movido, una veces hacia arriba y más recientemente hacia abajo. O sea, se han movido –y se mueven- sin que medien compras ni ventas de divisas por parte del Banco Central. ¿Cómo se llama eso? ¡Flotación! Y la cantidad de dinero esterilizada por venta de divisas, o aumentada por la compra de reservas, ha sido prácticamente nula por ese concepto. Eso es típico de los regímenes de flotación limpia, donde la autoridad monetaria no interviene en el mercado cambiario ni contamina su programación monetaria con los efectos de su intervención cambiaria, precisamente para lograr una mejor programación. En otras palabras, el tipo de cambio se determina libremente por la conjunción de las fuerzas de oferta y demanda. ¿Cuáles han sido los resultados?
La respuesta es muy halagadora:
1. El tipo de cambio no se disparó, como temían algunos. Más bien, en este período bajó en respuesta a factores estacionales.
2. La inflación también bajó. Y aunque la reducción en las variaciones del IPC se inició antes de estas últimas 9 semanas y media, y hay otros factores que incidieron en la reducción de la inflación, como la recesión y caída del consumo, no se puede negar que la política monetaria ha sido más contractiva si se compara con la prevalecientes en el 2007 y primera parte del 2008. La gracia de la flotación es que la emisión no aumente (ni disminuya) por las operaciones en el mercado cambiario. En noviembre del 2008 la inflación llegó al 16% anualizada; al finalizar el año, se espera que ronde entre 4% y 6%.
3. Las tasas de interés bajaron, de un 12% a 9,25% actualmente, medidas por la tasa básica pasiva. El Presidente Ejecutivo el Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez (Guti), lo dijo claramente en una entrevista en La Nación el lunes pasado y lo repitió con fruición en una charla en la que juntos participamos en la Cacia el martes pasado: "la no intervención del Banco Central en el mercado cambiario ha abiertos espacios, junto con la reducción de la inflación, para bajar las tasas de interés." Estos son los principales frutos de la flotación. Pero también hay otros que se le pueden atribuir , al menos parcialmente.
4. Uno de ellos es la importante reducción en el déficit comercial de la balanza de pagos, que prácticamente se vino a la mitad, a pesar de la fuerte contracción de la oferta de divisas por exportaciones y entradas de capital. Ese déficit ya no pende como una espada de Damocles sobre las espaldas de los costarricenses. Y aunque sabemos, desde luego, que la caída en las importaciones responde en buena parte a la recesión, también hay que reconocer el ajuste importante que se hizo en el tipo de cambio desde mayo del 2008. El tipo de cambio ha aumentado 70 colones por dólar. Eso, desde luego, encareció las importaciones y contribuyó al ajuste en la balanza de pagos. Y eso nos lleva a otro tema muy importante.
5. Supónganse que el tipo de cambio se hubiera quedado alrededor de 490 colones por $1, como estuvo hasta mayo del 2008. ¿Qué hubiera pasado con los exportadores ante la crisis? El impacto habría sido muy fuerte. Posiblemente la producción y el empleo habrían mermado mucho más, y no hubiéramos salido relativamente bien librados de la crisis, como afirma el Fondo Monetario Internacional (FMI). Precisamente, esa misma institución afirma que los países suramericanos con regímenes cambiarios flexibles pudieron sobrellevar mejor la crisis.
6. Finalmente, hay frutos sociales que también son atribuibles, al menos parcialmente, a la flotación: al permitir bajar significativamente la inflación, se pudo preservar el valor real de los salarios, y el nivel de gasto no cayó durante la crisis, lo que, sin duda, se reflejará en un aumento relativamente menor de la pobreza. Si la inflación hubiera sido mayor, o si el Banco Central hubiera controlado artificialmente el tipo de cambio (como ocurrió en el período 2006-2008 (primera parte)no se hubiera podido bajar la inflación. En el próximo capítulo les contaré un poco acerca de los retos de la flotación y los deberes pendientes del Banco Central en esa materia. No cambien de canal…
Dirección para referencias de este mensaje
URL para Referencias (pinche con el botón derecho y copie la dirección del enlace)
13 comentarios

Acaso los agentes no ajustan sus expectativas sabiendo que existe el techo cambiario. ¿Qué pasaría si no hubiera techo? ¿Dónde estaría el equilibrio cambiario: en 580¢/$? No lo creo...
Hoy sábado 27 leo en el periódico del señor Mesalles:
"Por ejemplo, hace un año un exportador tico recibía 700 colones por euro, mientras dque hoy recibe 870 colones. Eso significa 24% de la devaluación en un año. ¿No es hora ya de que el Banco Central deje de guiar el tipo de cambio hacia un nivel "deseable, y así obligar a los exportadores a buscar las mejores oportunidades donde las haya?"
Mi humilde conclusión: me parece que el llamado es a los exportadores a ser más competitivos, buscar mejores mercados, y no seguir cargandonos a nosotros los ciudadanos el costo de la devaluación. Así como exigimos mayor eficiencia al Estado, usar bien los impuestos y no politiquear con la economía.
Al finado Milton Friedman se le suele recordar como abanderado de la libre flotación de las monedas. Pero, en sus reflexiones sobre el tema, lo que pesó más fue su preocupación por evitar los riesgos y los costos que implican todas las fijaciones de precios, incluyendo la fijación del precio de una moneda en términos de otras...En nuestro caso, dado el pequeño tamaño del mercado de divisas y su dominación por unos cuantos agentes (incluyendo los bancos estatales y las instituciones autónomas) un sistema de libre flotación del colón pareciera conducente a una peligrosa inestabilidad del tipo de cambio. Pero los sistemas de las minidevaluaciones y de las bandas tienen todos los costos y riesgos propios de la fijación de precios.
Friedman dijo explícitamente que, aunque no le parecía posible implementarlo en la práctica, él no tendría mayor objeción a un verdadero patrón oro, en que el oro funcionara universalmente como dinero y en que el oro pudiera cambiar libremente de manos a través de las fronteras.
Friedman combatió fuertemente el sistema de Bretton Woods (que duró de 1945 a 1971), porque no era un verdadero patrón oro. O sea, no era un sistema en que el oro funcionara como dinero y en que el oro pudiera circular libremente, dejando que el mercado determinara su valor. En realidad, era un sistema en que los bancos centrales fijaban el precio del oro, mediante restricciones legales e intervenciones constantes.
Como cualquier sistema de fijación de precios, esto llevaba a crisis muy graves cuando el precio fijado se alejaba demasiado del precio de equilibrio de mercado. Fue una crisis de esta índole la que finalmente llevó a que EE. UU., en el gobierno de Richard Nixon, abandonara el sistema de Bretton Woods, haciendo que ese sistema se viniera abajo en todo el mundo.
De la misma manera, Friedman defendía plenamente la "dolarización," en el cual un país más pequeño abandona su moneda nacional y adopta la de otro país más grande, con el que tenga una fuerte relación comercial, permitiendo el libre flujo de esa moneda hacia adentro o hacia afuera del país.
Lo que Friedman criticó duramente fueron los sistemas en que el banco central fija el precio de su propia moneda en términos de una moneda extranjera (o de una canasta de monedas). De nuevo, el problema es que siempre que el precio fijado de la moneda se aleja demasiado de su precio de equilibrio de mercado, se vuelve necesaria una intervención muy costosa (y a veces insostenible) por parte del banco central, o bien la introducción de destructivas restricciones al comercio internacional, o al flujo de capitales.
Todas las grandes crisis monetarias (por ejemplo, en Costa Rica en el gobierno de Carazo, en Argentina en el gobierno de de la Rúa, en el Sudeste asiático en 1997-98, etc.) han sido producto de la incapacidad de la autoridad monetaria de sostener la costosa intervención necesaria para mantener el precio que deseaba fijar para su moneda.
Si viviera, creo que Friedman recomendaría que Costa Rica dolarice completamente su economía y abandone el colón.
la caída promedio fue de 9% en doce meses. Al mes de septiembre, esta caída aminoró, pero se sitúa en torno a 7%. Esta deflación ha anulado el efecto de la depreciación del dóalr en el mercado doméstico. Esta deflación sin embargo no permanecerá por siempre. La depreciación del dólar en el mercado mundial eventualmente impacta en el precio de materias primas, aumentando la inflación externa.
Respecto a la recuperación económica, se muestra una recuperación incipiente en los últimos meses. Probablemente el proceso sea lento, pero eso significará el cierre de holguras, y nuevas presiones inflacionarias.
En este escenario, el Banco Central debe ser muy cuidadoso en su política de baja en las tasa de interés, para evitar de nuevo fuertes movimientos de la misma en poco tiempo.
Lo que el instituto emisor debe hacer ahora es aprovechar esta coyuntura de baja inflación para "anclar" las expectativas de inflación en un nivel menor a la inflación observada en años previos. Esto significa que lo más antes posible, el Banco Central debe establecer su meta de inflación a largo plazo, y que se comprometa a subir o bajar la tasa de interés cuando la inflación esté por encima o debajo de la meta, respectivamente.
De esta forma, el "ancla" anterior, que era el ritmo de mini-devaluaciones, se sustituye por el ancla de la meta de inflación. Esta es más efectiva que el crecimiento de un agregado monetario específico, ya que sabemos que la demanda de dinero es poco estable, y además, la inflación y la Tasa Básica tiene más información y es mejor comprendida por los agentes del mercado que el crecimiento de M2 u otro agregado monetario.
Por ende, el reto del Banco Central apenas empieza, y le toca demostrar que no le temblará la mano para mantener la inflación bajo control en el mediano plazo.
Estaríamos diversificados. Este tipo de flotación se puede lograr de manera relativamente sencilla... se abren mercados spot en el BCCR (como el que abrieron para el USD) contra varias monedas y se diversifican las reservas del BC para reflejar esa canasta de monedas.
Para evitar golpes especulativos como los que describe el Sr. Jenkins, lo último que quiere hacer el BC es meterse a defender una banda en el mercado spot, ese método tiene muchos problemas, puesto que emite o desemite dinero. Es mucho mas limpio defender el tipo de cambio por medio de la tasa de interés, moviendo el carry trade en contra del movimiento especulativo, de esta manera son otros especuladores los que impulsan la corrección, con la ventaja de que estos no emiten dinero al participar del mercado y, por lo tanto, sus operaciones no hacen eco en la oferta monetaria y la inflación.
Si la UE no ha podido coordinar esto entre sus naciones fundadoras, lo veo muy difícil que se haga entre Costa Rica y los EEUU, por más simpatía, lazos de amistad y buena voluntad que esixta entre las partes. Al menos yo me preguntaría si en caso de dolarizar, los EEUU nos devolverían el señoriaje que le estaríamos transmitiendo a la Reserva Federal. Ahí creo don Jorge puede utilizar sus influencias y preguntarle a Ben si es posible que pueda hacer eso.
Siempre hay esta idea de que el mundo debería avanzar hacia una sola moneda o grupos de monedas. Yo creo lo contrario. En un mundo con computadoras de mano altamente sofisticadas, donde tengo información de tipo de cambio en mis dedos en segundos, no es dífícil determinar el tipo de cambio entre el colón y la moneda de Kenya. Tal como podemos vivir con distintos usos horarios, podemos vivir con distintas monedas. De hecho Friedman compara la flotación cambiaria con el uso horario: es mejor adelantar la hora en verano, que mover todos los horarios, hora de almuerzo, etc, una hora hacia adelante. Esa es la ventaja de una flotación cambiaria: ajusta más precios de una forma más rápida y certera que un ajuste geeneral en los precios.

21/10/2009 12:43:01 pm, 