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Crítica de La Nación destroza a Transformers 2. ¿Qué opina usted?

por Alexánder Sánchez Correo electrónico

 He aquí la dura crítica de la película Transformers 2 (léala completa abajo), de William Venegas,   que fue publicada hoy jueves 25 de junio,  en nuestras dos ediciones (impresa y digital).

Con calificativos como orgía visual, trama tonta y  aburrida, entre otros fuertes calificativos, Venegas destrozó la nueva cinta de Michael Bay. 

"Bay –con sus películas– hace con el cine lo mismo que Hitler hizo con Polonia", apunta Venegas para cerrar su negativa critica, la cual ya ha generado varias reacciones de los fanáticos.

¿Qué opina usted sobre el filme? ¿Está de acuerdo con el crítico? ¿Se le pasó la lengua o son justas sus palabras?

 

Crítica de cine: Transformers 2

Vea más de lo mismo. Es cine de chatarra visual

He aquí una película ya vista dentro de la producción hollywoodense, al estilo narcotizante de su director Michael Bay. Hablamos de Transformers: La venganza de los caídos (2009).

Decimos que se trata de un filme ya visto porque últimamente el cine industrial –que nos quieren pasar por entretenimiento– se apoya en lo mismo: orgía visual basada en la dominación categórica de los efectos logrados por el avance tecnológico. Parafernalia. Es una especie de déjà vu o paramnesia.

La trama –s es que podemos hablar de trama– es bien tonta, paupérrima, y no tiene ningún caso reseñarla aquí.

Ante un guion tan pobre, los actores nunca saben bien qué tipo de personajes tienen que encarnar y los agarran asando elotes, porque ahí solo los efectos visuales cacarean. La película se resiente desde su artificiosa construcción y desde la debilidad en su propuesta.

Es una mala cinta, pésima hasta como entretenimiento, más bien aburre de estar uno viendo lo mismo a golpes de efectos progresivamente rebuscados, reciclaje de “ideas” ya recicladas entre Terminator: La salvación y Transformers: La venganza de los caídos (ambas en cartelera).

Michael Bay sabe agitar la pantalla, pero lo hace sin componer un plano ni montar una secuencia, mucho menos logra hacernos creíbles los personajes. Su neurosis por la imagen es muestra de la (in)cultura de la medianía, signo de la desaparición del cine/arte y de la imposición comercial del llamado trash-film (cine basura) o fast-film (cine rápido y fácil de olvidar). De ahí el ritmo atropellado.

La música ruidosa solo aumenta el barullo innecesario, la fotografía no encuentra exigencia alguna y el montaje (edición) es solo una pega arbitraria de imágenes (“si todo es imagen, nada es imagen”, escribe Alfonso Basallo en su libro 2001: La odisea del cine ).

Seamos enfáticos: poco a poco, Michael Bay –con sus películas– hace con el cine lo mismo que Hitler hizo con Polonia. Películas como Transformers 2 , corrompen el gusto y vulgarizan el intelecto. Aún el cine de entretenimiento debe –por obligatoriedad– ser bueno; pensar lo contrario es una falacia en favor de lo superficial y más fácil.

Si los seguidores o fans de la saga Transformers están complacidos, es solo porque ningún corazón traiciona a su dueño y los amores de parientes son más ardientes.


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