La amenaza de los autobuseros
Ahora que el proyecto de pasar el impuesto del diésel a la gasolina quedó enterrado en la Asamblea Legislativa, los autobuseros tienen un mensaje: una amenaza de sacar menos buses y hacer menos viajes.
Aunque las tarifas que cobran ya cubren un determinado número de unidades y carreras, resulta que los autobuseros se toman la libertad de dar menos y cobrar el mismo precio. MUY bonito...
Espero que las autoridades no aguanten berrinches ni desacatos a la autoridad; sobre todo en momentos en que sí le aplican mano dura a los usuarios con la restricción vehicular.
Los autobuseros dicen que el mal servicio sería para presionar a los diputados, como si los señores legisladores le pasaran ni de cerca a un bus. ¿No será que al poner menos buses y hacer menos viajes las empresas se ganan un montón de plata?
Quejas que salieron regañadas
Muchos lectores se quejan de que los choferes de autobús maltratan a la gente, de que conducen de forma temeraria, de que llevan gente de pie en microbuses, de que los buses no pasan a la hora indicada, de que pasan pero no hacen la parada...
Por años, Cartas a la Columna ha recibido numerosas y variadas quejas sobre el servicio de autobús y, sin importar cuál sea el problema ni cuántas personas lo señalen, hay un factor que nunca ha cambiado: la respuesta del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
"(A la señora o señor fulano) le solicitamos respetuosamente que se sirva denunciar de manera formal la situación ante la Contraloría de Servicios del Consejo de Transporte Público".
Qué significa eso solo el MOPT sabe, pero para mí es como decir que si no hay denuncia formal entonces el Ministerio no puede hacer nada. ¿Qué le impide enviar un inspector? ¿Acaso es imposible hacer una encuesta entre los usuarios para demostrar si hay o no maltrato a los usuarios de una ruta? ¿No deberían ya de oficio hacerse operativos para vigilar que los horarios y paradas se cumplan?
Quien firma el contrato con las empresas autobuseras es el MOPT, así que quien tiene la primera obligación de vigilar que la contraparte cumpla es el MOPT. Las quejas de la gente son pistas para orientar la fiscalización. Deberían agradecerse y, sobre todo, aprovecharse, en lugar de salir regañadas por informales.
Las mismas empresas en ocasiones responden con una disculpa, mientras el MOPT, a juzgar por sus respuestas, se queda esperando el papeleo. Y quizá ni siquiera lo espera, ya que según dicen los lectores de este blog el sitio electrónico para presentar quejas a menudo no funciona.
Ojalá algún día los funcionarios se tomen la molestia de dar respuestas concretas a cada queja, con ejemplos de las acciones que está tomando -supongo que alguna tienen que estar tomando- para garantizar que los autobuseros cumplan su parte del trato en las rutas denunciadas y en todas en general. Aún mejor, ejemplos de sanciones.
Con toda seguridad eso motivaría a más personas a querer llevar sus denuncias al Ministerio y no solo a La Nación. Bueno, eso y tener un sitio electrónico que reciba las quejas.

09/07/2008 04:23:05 pm, 
El público comenta