Costa Rica

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Odio a los telemarketers

por Hazel Feigenblatt Correo electrónico

Es oficial. Odio a los telemarketers.

Ayer a primera hora recibí una llamada de alguien con acento mexicano que me preguntó "¿Me llamaste?" Le dije que no y le colgué.

Ese fue el principio. Empecé a recibir llamadas similares de gringos -y alguien que hablaba un idioma que desconozco- preguntándome por qué los estaba llamando o quién soy yo.

Como a la cuarta llamada, escribí un correo al departamento de telecomunicaciones de La Nación, pero cuando lo leí, antes de enviarlo, me pareció que podrían pensar "Hazel se está imaginando cosas".

Así que mejor llamé y el encargado ni se sorprendió. Me dijo que la semana pasada a otra persona del periódico le pasó lo mismo y recibió más de 130 llamadas a lo largo del día.

En el ICE le explicaron que es un problema de telemarketers. Llaman a gente en Estados Unidos y dejan las llamadas perdidas. Cuando las personas hacen la llamada inversa, para ver quién los estaba llamando, van a dar a la central de los telemarketers.

Pero a veces se equivocan y redireccionan a otro número, como por ejemplo el ¡MÍO! Mi teléfono ayer fue completamente inutilizable. No creo que haya recibido más de 100 llamadas, pero solo contesté una que otra.

Una señora a quien le hablé en español hizo gala de lo que había aprendido en el colegio. "Sí, ¿con quién hablar?" Otro me preguntó quién era yo, le dije que la víctima de un estúpido telemarketer y le conté la situación, "¡Lo sabía! Me han estado llamando todo el día y he estado tratando de hablar con alguno para mandarlos a....", me dijo. Hasta terminamos conversando un rato sobre la desgracia que son los telemarketers.

El ICE también le dijo al encargado de telecomunicaciones que no se puede hacer nada. Lo único es deshabilitar el recibo de todas las llamadas internacionales. Es decir, uno paga por un servicio pero no tiene derecho a recibirlo.

Ya es hora de que el país vaya aprendiendo de la experiencia de otros países y empiece a regular la actividad de estos telemarketers. Si no, pronto vamos a terminar todos como el gringo que se pasó ayer llamando para tener la satisfacción de gritarle siete impropios a alguien.


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Hacer o no hacer

por Hazel Feigenblatt Correo electrónico

Tras las múltiples quejas por las llamadas de las operadoras de tarjetas de crédito, hablé con el viceministro de Economía y Comercio, Eduardo Sibaja, sobre por qué en Costa Rica los consumidores podemos ser acosados con llamadas a gusto de las empresas sin que haya regulación sobre spam telefónico.

En pocas palabras dijo que no se ha discutido el tema, para empezar porque no sabe si es una tarea que le corresponde a ese Ministerio (aunque es la entidad encargada de velar por los derechos del consumidor) , y porque hasta donde él tiene conocimiento, no se han presentado quejas significativas sobre ese tipo de llamadas.

Se me ocurre que quienes no queremos que nos sigan llamando quizá no hemos sido muy activos en dejar claro que la molestia sí es significativa.

Por ejemplo, se puede escribir al correo electrónico del viceministro (edsibaja@meic.go.cr según aparece en el sitio electrónico del MEIC) o dejarle un mensaje en su oficina (2235-5070), solicitándole que al menos haga un llamado público por las buenas a esas empresas. Lo mismo con la Dirección de Apoyo al Consumidor (consumo@consumo.go.cr o al teléfono 800-266-7866).   Para algo son instituciones a las que los ciudadanos les damos autoridad legal y moral: para que la usen.

Tal vez sea solo un comienzo para poner el tema en la agenda, pero lo peor que se puede hacer es no hacer nada.

NOTA: Después de este mensaje, la directora de Apoyo al Consumidor, Cynthia Zapata, informó que esa oficina no tiene potestad para intervenir en el caso y que le corresponde al ICE.

De acuerdo con ella, de la misma manera en que Racsa regula que los usuarios de la red no envíen spam, al ICE le corresponde regular que quienes utilizan sus líneas no hagan spam telefónico. "El ICE debe abrir una ventanilla para que el usuario de telefonía se queje y diga quién está usando la red para hacer llamadas indeseadas y se generen acciones correctivas", dijo.

Veremos con qué sale el ICE (800-206-1000 o cservicios@ice.go.cr) la próxima semana...

De momento, Credomatic asegura que si usted pide a quien lo llama que saque su número de teléfono de la lista respetarán su voluntad. Banco Uno/Aval está analizando las quejas expresadas en los comentarios. 


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Esas llamadas indeseadas...

por Hazel Feigenblatt Correo electrónico

¿Quiere saber qué es peor que recibir insistentes llamadas de un banco para ofrecer una tarjeta de crédito que usted no quiere? Recibir las llamadas dirigidas a otra persona. Durante mayo me llamaron no sé cuantas veces de Credomatic para preguntar por alguien que ni siquiera conozco. No entendieron el clásico y sencillo "número equivocado". Tampoco entendieron "por favor, saque mi número de su base de datos". Sí entendieron "deme su nombre y páseme a su supervisor", pero amablemente colgaron el teléfono, y digo amablemente porque antes de colgar dijeron "que tenga buen día". Al parecer, quienes hacen esas llamadas creen que pueden irrespetar al cliente si lo hacen en tono amable. Logo del registro utilizado en Estados Unidos Así que llamé al gerente de Credomatic, Denis Salas. Su secretaria amablemente me dijo que estaba en una reunión y que no estaba autorizada para darme su correo electrónico. Muy bonito, pensé en ese momento, el señor pone un ejército de gente a llamar y uno no puede ni mandarle un correíto. Me esperé a la noche y amablemente lo llamé a su casa. Le dije que iba a escribir sobre el tema de las llamadas indeseadas para ofrecer tarjetas y a utilizar mi caso como ejemplo, y él amablemente me dijo que investigaría lo ocurrido. Al día siguiente me explicó que las llamadas no habían sido para ofrecer una tarjeta, sino para localizar a una clienta. Al parecer, quienes hacen esas llamadas creen que si marcan muchas veces el número equivocado la persona que buscan eventualmente aparecerá por arte de magia. Pero aquí viene la parte interesante. El gerente dijo que si una persona no quiere que la llamen más para ofrecerle tarjetas de crédito, su número telefónico se pone en una lista especial y no la vuelven a llamar. Yo, por la experiencia que acabo de tener, soy bastante escéptica sobre eso, pero invito a quienes no desean ese tipo de llamadas a que prueben la próxima vez que los llamen y escriban un comentario aquí sobre el resultado. De hecho, pregunto: ¿No sería más civilizado si el Ministerio de Economía o alguna otra entidad responsable de velar por los derechos del consumidor hiciera una lista de personas que no desean recibir llamadas con ofrecimientos comerciales? Cada consumidor incluiría su número en la lista si así lo desea, las empresas que hacen esos ofrecimientos tendrían prohibido llamar a esos números, bajo pena de algún tipo de sanción, y ¡adiós llamadas! Eso se hace en otros países, como en Estados Unidos con el Registro Nacional No Llame, así que no es nada imposible de lograr. Además, si incluso en el caso de los correos electrónicos hay regulaciones sobre el recibo de mensajes indeseados o spam, ¿existe alguna buena razón por la cual no regular también las llamadas comerciales indeseadas?


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