Vendedores con Síndrome de Jekyll y Hyde
Descubrí un nuevo síndrome: el Síndrome de Jekyll y Hyde en los vendedores de tienda.
Resulta que necesito comprar un bolso blanco, bonito y, sobre todo, gigantesco. Gigantesco significa que pueda guardar cosas como la laptop, el suéter, la sombrilla, un libro, una botella de agua -todo a la misma vez- y que, además, tenga varias divisiones para las cosas pequeñas.
Sí, es el equivalente de misión imposible en el mundo de las compras, pero yo sé que esos bolsos existen porque tengo uno que ya está en sus últimos días y no me voy a conformar con menos.
El lunes en la noche pasé a una tienda que tenía decenas de bolsos en exhibición y pensé "aquí de fijo lo encuentro".
Me atendió una vendedora que inicialmente me pareció sumamente amable. "Claro, me dijo, pero primero vea la ropa que nos acaba de entrar. A usted le quedaría muy bien".
Le dije que quería ver bolsos nada más. Entonces la seguí y antes de llegar a los bolsos... "Tenemos una promoción de dos por uno en algunos zapatos, apenas para usted que tiene pies tan bonitos".
Tentador -además del piropo-, pero yo de verdad iba por el bolso. Finalmente llegamos. Unos 15 bolsos eran blancos. Revisé algunos, los abrí, me los vi puestos en el espejo -todo bajo la intensa mirada de la vendedora-, pero no hubo química. No fue amor a primera vista, ni siquiera a segunda vista, y la verdad es que así ¿cuál es la gracia?
"¿No tienen más bolsos? le pregunté y ahí empezó la transformación. "Estos están muy bonitos. Son iguales al que usted anda", me dijo sosteniéndome la mirada y arqueando una ceja.
"Sí, pero no son lo que ando buscando", le expliqué. "Están muy baratos", me dijo como queriendo decir "no sea tan limpia". En ese momento yo ni siquiera había preguntado los precios, porque no me había interesado en ninguno.
"¿Y bolsos negros?" insistí. "Los de cuero (que eran pequeños), pero realmente aquí hay suficiente para que usted escoja. Ya si no le gusta esto es que a usted no le gusta nada", respondió. Otra cliente se me quedó viendo. Me sentí exactamente como cuando era pequeña y mi mamá me regañaba por alguna cosa que ella consideraba un capricho.
Ese comentario era suficiente para irme de la tienda o hasta poner una queja, pero la verdad es que me estaba divirtiendo viendo la transformación. "Bueno, este -le dije señalando uno- es lindo, pero muy pequeño".
"No, ese bolso es grande", me respondió cortante, haciéndole una mirada a otra vendedora.
"En todo caso necesito algo fácil de combinar, y este gris perlado es difícil", le comenté viéndome con el bolso en el espejo. "No veo por qué es complicado", me dijo. "¿Y cómo no le va a gustar este?" me preguntó señalando uno horrible.
Ahí decidí que ya había visto suficiente transformación. "Bueno, gracias. Cualquier cosa me doy una vuelta". Entonces se fue detrás mío hasta la puerta, tan cerca que podía oir su respiración. "No dure mucho porque el bolso no la va a estar esperando", me dijo.
Ya antes me han salido vendedores manipuladores, cuya técnica es tratar de hacerle chantajes emocionales al cliente para que compre. El mensaje implícito es que uno es lo máximo cuando llega "a comprar" pero, si da señales de que no va a comprar, entonces uno es un agarrado, un necio, un irracional...
En este caso no podía creer la malacrianza, pero opté por actuar pasivamente para observar el método y poder describirlo. Me imagino que por actuar pasivamente fue que llegó a ese extremo.
Cuando me hizo el último comentario, me volví con intenciones de darle una de mis respuestas sarcásticas pero la señora tenía mirada de toro furioso y estaba tan cerca mío que me recordó alguna regañada de mi mamá y preferí salir huyendo. Estoy segura de que si le digo algo agarra una faja o un zapato de la tienda y me persigue hasta el parqueo.

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23 comentarios

Otra cosa que encuentro sumamente molesta son los muchachos de las tiendas de zapatos deportivos que por poco y te meten a la tienda a la fuerza y cuando uno entra porque necesita, son realmente molestos y necios, hasta los otros vendedores se meten a opinar y solo con tonteras salen.
Solo en una ocasion tuve la oportunidad de toparme con una vendedora de VERDAD en una tienda de ropa en San Jose, que si algo no me quedaba bien me lo decia e iba por mas ropa hasta que yo quedara contenta con lo que llevaba. Ese dia sali como una clienta realmente satisfecha.
Los clientes no somos ni tontos, ni ciegos y sabemos lo que queremos y lo que nos queda bien y lo que no. Vendedores sean mas honestos, menos metiches y den al cliente su espacio para comprar tranquilos y tomar una buena decision de lo que vamos a comprar. Eso va para los administradores de tiendas tambien, busquen politicas donde el cliente quede contento y se vaya feliz con lo que compro, les aseguro que van a tener un cliente fiel y no un cliente que se sintio presionado a comprar lo que el vendedor le trato de "meter".
Lo que no soporto es que un vendedor me siga, simplemente me hierve la sangre, lo que hago cuando me doy cuenta de que me están siguiendo es caminar erráticamente hasta ver que tanto payaso hace el o la vendedor(a) con tal de seguirme, paro en seco, me devuelvo, apenas doy tres pasos doy media vuelta y me devuelvo, eso mis amigos es realmente divertido y muchas veces me los quito de encima así.
He llegado al punto de tener que decirle a un vendedor que no me voy a robar nada y que por favor me deje de seguir.
Creo que por eso amo tanto comprar en internet, no hay vendedores.
Recuerdo una vez que fuí a una tienda de Levis (no me pueden importar menos las marcas de la ropa.) y me recibió un vendedor y me pregunta: "muchacho que estilo busca" a lo que amablemente le respondí "No busco estilos busco pantalones y ya los vi, gracias" me dirigí al estante en donde estaban y mientras lo hacia el vendedor me decía: "Busca un 345, 504 o un 666?" me sentía como en clases de matematicas con tantos números y le dije, "no gracias ya vi los que quiero".
Cuando estaba a punto de tomarlos para comprarlos me dijo "Bueno los pantalones mas anchos y para gente grande como usted estan ahí arriba" Me llamó obeso en el acto, fué tal mi cólera que no dije nada y me fui, objetivo alcanzado, no compré nada.
Pocas veces encuentro a un vendedor útil.
Lo que yo he notado es que ocurre solamente en tiendas que de alguna forma llevan Penny Lane en su nombre. Y aunque nunca he comprado nada en ninguna de ellas, nunca lo haría; la razón es muy sencilla, a kilómetros se nota que la atención no va a ser muy buena, que me van a tratar de meter cualquier cosa con tal de vender.
Personalmente cada vez que necesito zapatos me doy una vuelta por cualquier tienda Cachos, los vendedores siempre han sido atentos y me han ayudado con mi necesidad, ya sea hasta quedar satisfecho o al menos hasta agotar posibilidades (no se puede esperar que una tienda vaya a tener lo que uno necesita, hay que buscar).
Estas situaciones me recuerdan una escena de la película Mujer Bonita, donde Julia Roberts va a comprar ropa decente y las vendedoras no le venden nada debido a su apariencia... luego ella regresa vestida muy elegante y con mil bolsas en las manos... y las vendedoras se arrepienten de no haber cumplido con el trabajo por el cual les pagan, sin tomar en consideración la comisión.
Esta escena debería ser parte del entrenamiento que les den a los vendedores, quienes no se deben guiar por apariencias, prejuicios o simplemente porque no quieren ayudar, nada más deberían brindar el servicio que deben.
Comentario positivo: Si quieren un buen servicio y vendedores excepcionales, vayan a la tienda Chayfer en Belén. Aquí se esmeran muchísimo en que usted salga satisfecho con su compra, incluída la dueña.
aplaudo a los vendedores que entienden el: "no se preocupe, voy a ver, si encuentro lo que busco, o algo que me guste, yo lo llamo a ud.!"
yo comprendo que muchos de ellos ganan comisión por ventas, y lo que hago es que realmente busco al empleado que me dió la bienvenida a la tienda una vez que me decido... PERO que pasa cuando no entienden? o cuando creen que ellos saben mas de mis gustos que yo... doy media vuelta y me pierden como cliente para siempre.
Un lugar donde atienden generalmente bien, y entienden que uno necesita de ese momento de privacidad para decidir una compra es en Totto, donde además están siempre atentos a responder consultas, y cómo si fuera poco, tienen una excelente política de garatías...
Desde que sali del cole (hace poquitisimos 12 años), 10 he trabajado en el area de ventas como ejecutiva o como supervisora, y a pesar de que en mis estudios en la u, nunca me dijeron que hacer especificamente en ventas, puedo decir que he aprendido a utilizar mi sentido comun, y que las ventas deben de ser eficientes, sin mentiras, con todo el servicio al cliente y SIN adulaciones. Cuando a uno lo ven que sabe de lo que esta hablando y que puede dar apreciaciones correctas sin caer en la necedad, la venta esta hecha. (claro, directo, con ganas de solucionar su necesidad cuando este al alcance y a tiempo, punto)
Por lo mismo, NO me gusta que en tiendas de ropa, zapatos, etc, en su mayoria pongan a gente que talvez "no tienen otra opcion" de empleo,digo esto porque talvez no tienen estudios, estan urgidos de un trabajo, etc, pero sobre todo, que pongan gente que no tenga ni la mas minima idea del tan mencionado "servicio al cliente" o por lo menos utilicen en lo minimo el "sentido comun" y se confundan con lo adulador. Dios guarde me llamen reina! salgo corriendo!
Debe ser dificil conseguir gente que quiera trabajar en tiendas; llamese por horarios, por paga, por lo que se le quiera llamar, pero no por eso estas tiendas tienen que tener personal que aguante todo, y que le deje al cliente el sinsabor de no querer volver, como en muchas ocasiones hemos estado muchos... sin querer volver. La culpa no le echo al "vendedor" se la echo al administrador, supervisor, jefe, cual sea, de no advertir estas cosas antes de que pasen...
Dependiendo de la tienda, a veces entro directamente a buscar lo que necesito. Otras veces voy a comprar un regalo, entonces necesito ver para decidir. Cuando el vendedor se acerca a ofrecerme asistencia, gentilmente le digo que no gracias, que simplemente estoy viendo.
A veces eso es suficiente, pero detesto desde lo más profundo cuando empiezan a seguirme por toda la tienda, fijándose qué veo, qué objeto tomo de los estantes, o a qué me acerco, como si efectivamente estuviera a punto de robarme algo.
La mayoría de las veces les digo que si necesito ayuda, los llamo, como dándoles a entender que no me gusta que me sigan. Pero cuando no entienden por las buenas si les digo directamente "Disculpe, ¿podría dejar de seguirme? Pareciera que usted cree que me voy a robar algo".
Si se molestan o peor aún, se ponen malcriados, sin titubear le digo "lléveme con su jefe o gerente" y me quejo.
En Aliss de Terramall tienen esa costumbre, y probablemente me detestan.
En fin, somos clientes frecuentes de esta tienda en particular y un día a mami se le ocurrió preguntar si tenían Pavilo -aclaro que este material aún se utiliza, como para los tamales en navidad y otro tipo de cosas, inclusive tejido artesanal-. La dependiente de la tienda se volvió y le dijo a mi mamá, en el tono más despectivo que pudiera utilizar "no señora, eso ya no lo vendemos aquí, eso sólo lo encuentra en el mercado".
Seguramente en mi cara se dibujó una mueca de ira porque mi hermana me tuvo que agarrar. Mi molestia va en varios sentidos:
-Primero, ese no era el tono para hablarle a mi mamá.
-Segundo, si ellos son una tienda especializada, pues uno asume que ciertos materiales podrían encontrarse ahí. Si no los tienen, no es un delito, pero si uno pregunta es porque no sabe dónde podría conseguirlo.
-Tercero, si ella quiere hacer la recomendación a mi mamá, hubiera utilizado otra frase y sobre todo otro modo: Ay no señora, qué pena, hace rato que no tenemos. Pero le ofrezco este otro material que es similar, le puede dar el mismo acabado... etc, etc, etc.
Cuando mi mamá pagó, yo -admito no de buena manera- le dije a la dependiente que eso no se hacía. No se trata a la gente como ignorante de primera entrada, no se utiliza ese tono, y no estábamos ahí para robar, ni mucho menos... si uno tiene cierto tipo de pasatiempos, uno sabe cuánto cuestan los materiales del mismo. Siendo cliente frecuente, y aunque no lo sea, uno espera un trato respetuoso, un trato de "es un placer atenderle y de verdad deseamos que regrese pronto", no un trato de "váyase vieja tonta, ojalá que nunca vuelva".
Que bonito sería y que educativo hacia el consumidor, como en este caso.
Daniel Cifuentes
Me solidarizo completamente con las que se quejan de los "reinita", "corazón"... ARGHHHHH...
y estoy de acuerdo con prácticamente todos los comentarios sobre los vendedores de tiendas, a quienes se nota no les dan pero ni 10 minutos de entrenamiento sobre trato con el público.
La excepción es el comentario de Manuel Núñez sobre que elegir entre un vendedor irrespetuoso en la tienda o un criminal en la calle. Nunca, en ningún área de la vida, he podido resignarme a elegir entre opción X u opción Y porque "es lo que hay".
Si ninguna de las dos opciones se ajustan a lo que necesito o quiero, busco una tercera y la propongo e insisto. Así es como el mundo va evolucionando porque, si todos nos resignamos a lo que hay, entonces no habría innovación, sino solo mediocridad.
Un ejemplo sencillo. Cuando estaba en la universidad, trabajaba medio tiempo como periodista y llevaba toda la carga académica. Un semestre, necesitaba matricular un curso pero abrieron los tres grupos en la tarde y yo necesitaba llevarlo en la mañana. Entonces hice una carta a la Dirección explicando que no tenía sentido abrir tres grupos en un mismo horario, que muchos estudiantes trabajamos, bla, bla, bla... En una mañana recogí las firmas de más de 50 compañeros y listo. Se abrió el curso en la mañana.
No siempre se logra todo, pero muchas veces lograr la solución ideal es mucho más fácil de lo que uno se imagina. Y para mí ahí radica el problema de la cultura del consumidor en Costa Rica. No nos imaginamos que puede ser mucho mejor y entonces tampoco hacemos algo para que cambie.
Si una persona decidió ser vendedora de tienda en lugar de criminal, no veo por qué no puede además ser una buena vendedora. Tal vez solo le hace falta que los clientes le den una guía, si es que el jefe no se la da. Tal vez eso después le va a ayudar a convertirse en gerente de la tienda o a abrir su propia tienda!
Me pudre que uno ingresa a la tienda y le dice: ¿que anda buscando? cuando uno ya sabe que anda buscando, es responsabilidad de ellos ponerlo a la vista, si lo esconden como lo van a vender.
Antes me gustaba Payless, no por barato porque no lo es tanto, sino porque uno entraba y salia no le decian nada y lo atendian si uno pedía, pero ahora tiene un dependiente encima poniendole atención y preguntando y jodiendo, la verdad las últimas veces no compré ahí en parte por ser tan odiosos.
En mi caso particular, fui vendedor de tiendas durante las temporadas navideñas, tanto en mi natal Puntarenas como en la ciudad de San José. Durante ese tiempo que fui vendedor logré llegar a identificar tres tipos de compradores. Los compradores decididos, esos que dicen "Quiero tal cosa" y uno simplemente se los da. A lo mucho preguntarles por la talla. Luego los compradores que no han decidido que comprar, pero sí están dispuestos a comprar. Con estos es donde se requiere de más trabajo y lograr un poco más de empatía para lograr satisfacer sus necesidades. A los que hay que hablarles más y preguntarles bastantes. El típico caso sería "Ando buscando una camisa pero no se cómo...". Por último yo pongo a los llamados compradores "hueso" que sólo andan viendo y por lo general no compran nada. Con estos yo simplemente no los molestaba, pero si me mantenía a una distancia prudente en caso de que necesitaran ayuda.
Comprendo que quizá no muchas personas estén de acuerdo con esta clasificación mía, pero la basé en mi observación y me ha funcionado. Ahora, también mi experiencia como vendedor me ha ayudado mucho al momento de pasarme del otro lado de la cancha. Cuando me toca ser comprador. De igual forma me llega a molestar cuando un vendedor necio anda encima de uno, o simplemente tratan de venderle a uno algo que no necesita.
El típico caso que recuerdo fue hace una par de meses que nadaba en busca de una camisa. Andaba yo acompañado de mi mamá. Yo simplemente cada vez que entraba en una tienda le decía al vendedor o vendedora en turno "Mire, necesito una camisa, manga corta, sin bordados, sin estampados, sin hilos de colores, sin parches, sin nada..." (esas que están de "moda" me parecen espantosas). Yo admiraba más a los vendedores que de buenas a primera me decía "De ese estilo no hay". De esa forma de ahorran tiempo y así puedo seguir mi búsqueda en otra tienda. Pero nunca faltan aquellos necios que dicen "Bueno, aquí tenemos de estas que están muy lindas y que ahora todo el mundo usa...". Yo les repetía mis gustos, pero seguían con la insistencia. A veces yo les decía de manera seca y tajante "No, no son bonitas, están bien feas..."
Para no hacer muy largo el cuento, fue como a la enésima tienda que logré encontrar la camisa que se ajustara a mis gustos.
Además quisiera decir otra cosa. A muchos vendedores de tiendas simplemente se les explota. En una oportunidad que trabajé para las Zapaterías Penny Lane, me querían hacer trabajar de 8:00am a 10:00pm, entiéndase 14 horas diarias. Completamente fuera de ley. Yo simplemente renuncié. Luego cuando trabajé en la Tienda Extremos de Avenida Central, me quisieron hacer lo mismo, pero no me dijeron nada luego de que le puse tanto al administrados de la tienda como al supervisor un Código de Trabajo enfrente. Yo trabajaba las horas que me correspondía y me iba justo cuando terminaba mi horario de trabajo.
En otros paises he tenido la alegria de ver lo que es el buen servicio en una tienda, donde los vendedores estan a la vista de los consumidores, si uno se acerca le preguntan si hay algo en lo que lo pueden ayudar o si tiene alguna duda, pero si les dices que todo en orden, no te molestan.
Hasta que da gusto pasearse por toda la tienda, normalmente dandole tiempo de ver hasta mas productos que lo que originalmente se buscaba por que el consumidor se siente cómodo, eso es lo que estan botando los dueños de establecimientos aca.
Lo otro es que la gente debe de perder el miedo de dar nombres, digan cuales establecimientos son los que los tratan mal, debemos de dejar de agachar la cabeza y decir las cosas como son, sin maquillarlas y si te trataron mal...digalo fuerte.
porque no lo dejan a uno escoger tan fácil como eso y listo es mas cuando a uno le gusta algo uno mismo lo coje y paga y todos contentos.
Para evitar un poco las molestias del trato con vendedores y vendedoras, por lo general trato de encontrar con anticipación lo que quiero. Es decir, ventaneo un día por aquí, otro por allá, si desde la ventana no veo un estilo o indicios de estilos parecidos a lo que busco, ni entro a menos que sea la última posibilidad.
Sin embargo, a veces esto es también un intento de molestas consecuencias,porque desde que vienes a los 50 metros ya lo toman a uno como objetivo o "target" y le sueltan la puntería comercial, y si logras llegar a la ventana, poco les falta para tomarlo del cuello y meterlo a la tienda, eso sí para que compres lo que a ellos se les antoja.
He encontrado que hay dos maneras de acercarse a la ventana y hechar a hechar el vistazo de comprobación.
La primera es una táctica furtiva, pero requiere de memoria fotográfica. Consiste en evitar el contacto visual con el vendedor(a)en la puerta de la tienda, acercarse viendo a otro lado, poniendo cara de bravo, etc, al pasar frente a la ventana das una mirada de reojo (sin que el vendedor lo note)y luego repasas tu memoria a ver si en tus imágenes retenidas está lo que buscas.
La otra es directa, cuerpo a cuerpo, o más bien palabra contra palabra. Sirve tanto para avanzar y tomar territorio en la ventana, como para maniobras evasivas. Cuando la vendedora, de una zapatería por ejemplo, me sale con el: "pase adelante, aquí tenemos lo que busca", yo le respondo: "Ah sí, entonces aquí venden azúcar".
O si me dicen "aquí tenemos lo que necesita", les digo "¿de verdad?, entonces me pueden conseguir un bono de vivienda". Yo sé que a veces puede resultarles chocante (por la cara de tres picos que hacen algunos), a veces por lo inesperado de la respuesta les resulta gracioso. No lo uso siempre, sino, lo reservo para casos extremos. Eso sí, me da buenos resultados y me permite quedarme viendo por el tiempo que requiero sin ser molestado, y creo que a ellos les queda alguna experiencia para considerar.
Esto obviamente no es lo mejor, pero son recursos para sobrevivir con algún éxito en este sistema de compra y venta en el que estamos metidos los consumidores.
Entiendo lo que sentiste cuando fuiste a comprar en esa tienda de manualidades (que para efectos de identificación, se llama Q`Manualidades y esta en las dos Multiplazas).
Yo también bordo e inicialmente iba a esa tienda porque encontraba los hilos pluma con facilidad. Sin embargo, en varias ocasiones me trataron como lo hicieron con tu mamá cuando iba a pedir un número de hilo en específico y resultaba que DMC había cambiado la numeración. La vendedora me volvía a ver con cara de "esta no es más tonta porque no practica" y luego me decía:¿Sabe cuál es el color? Se supone que si hay cambios en la numeración o en el tipo de hilo, ellas deberían de saberlo, ¿no?
Pero en fin, la nota alegre de este asunto es que encontré una tienda en la que no solo te brindan un buen servicio, sino que además están actualizados en las últimas novedades sobre hilos y otras manualidades (hasta dan cursos de varias técnicas como tejido, punto de cruz, hardanger, bisutería, etc.) Este lugar se llama Ideas Mil y está en el Centro Comercial Plaza Cristal. Realmente se los recomiendo.
Esa soy yo. Desearía que todas las tiendas fueran como el supermercado, donde uno camina, observa, revisa las cosas, rara vez necesita pedir ayuda (pero cuando lo necesita la ayuda está ahí) y cuando está satisfecho paga.
Primero que todo, el hecho de entrar en una tienda no significa que tenga la obligación de adquirir o comprar un artículo, (o es que acaso hay una cláusula de contrato a la hora de entrar a una tienda?). Segundo, al asociado o vendedor de la tienda se le paga su salario o comisión para asistir u ayudar al cliente a encontrar el artículo DESEADO; lo que significa LO QUE ANDO BUSCANDO, cualquier tipo de comentario de parte del vendedor que sugiera que yo deba o no comprar un artículo está de más; muchos se toman el atrevimiento o la atribuciòn de decirte lo que debes hacer o comprar, al fin y al cabo si algo me luce bien o mal, seré yo (el consumidor) quien juzgue y tome una descisión. Es más, existe la remota posibilidad que la tienda no tenga en su inventario el artículo DESEADO. En esa instancia, yo como consumidor, no tengo por qué conformarme con lo que hay, pues existen otras tiendas a las cuales recurrir.
En mi opinión, este tipo de situaciones en donde las personas no respetan la privacidad y los deseos ajenos, refleja una necesidad de cambio en nuestra cultura. La privacidad individual no es respetada, las personas opinan acerca de situaciones donde no se les ha invitado a participar, aún peor, muchos cuestionan aspectos de nuestra vida personal que no son de incunvencia de terceros. El respeto ajeno es vital para la vida en sociedad, es más, el respeto ante todo nos hace más íntegros y auténticos, al fin y al cabo seré yo (como consumidor O persona) el que tenga que lidiar con mis decisiones y con mis problemas.
Me da la impresión, como dice la autora del Blog, que lo que piensan es que soy un "limpio". De cierta manera mi forma de vestir -ropa corrientona y sin mucho accesorio o arreglo- puede influenciar en esta percepción de "limpio", pero si es asi me provoca el peor malestar estomacal porque es una forma más de discriminación como la xenofobia, el racismo, o mejor definido como "elitismo".
No acostumbro "ir de shopping" o visitar los "malls" como un hobbie. De hecho, como muchos lectores de este blog han comentado, para mi ir a comprar algun articulo necesario es un infierno. Visitar un comercio es entrar a una zona de guerra, de tortura, donde se sienten las miradas de acecho,el potencial cliente es un "target", como menciona un lector, se es analizado de los pies a la cabeza y, según sus percepciones aun no se quien o que las estableció, si uno es "de plata", si va a paga con tarjeta debito "valid only in Costa Rica" o con tarjeta de Platino que existe para todo lo demás que el dinero no puede comprar, etc.
Una vez que "definen" quien es uno, basandose en que el valor de una persona es puramente monetario, asi lo tratan. Muchas veces he llegado "forrado" o simplemente con dinero suficiente para comprar "un monton de chunches" lo que me convertiria automáticante en un "papudo" que si calza con el prototipo de cliente tratable. No porque realmente lo sea, sino por situaciones especiales, como mi reciente mudanza a una casa nueva donde tuve que amueblar etc, y por lo tanto he tenido que invertir o comprar mas de la cuenta en epocas o temporadas bajas -es decir ni para el dia del Padre o Madre o Navidad.
En fin mi pregunta es, si de verdad los comercios lo pintan a uno de "limpio" y si es asi que puedo hacer para que me den pelota. Obviamente la accion, por cuestion de dignidad, es simplemente no volver a ese comercio, pero que pasa cuando uno realmente le urge esa compra o producto, muchas veces no es simplemente ocio, sino que simplemente lo ocupa para su ocupacion o incluso una buena causa, que hago? Cómo me quito la cara de limpio sin caer en conductas de apariencias que van en contra de mis principios. Debo ir con una copia del estado de cuenta de mi banco pegada en la camisa que a la vez diga mínimo Tommy Hilfigger?
Juan José Sobrado Zeledón

08/10/2008 12:21:22 pm, 